El seguro de vida es también una oportunidad de readaptación

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Cuando una mala situación llega a la vida de una persona, ya sea un fallecimiento, una incapacidad, una enfermedad… Es necesaria una readaptación a la nueva situación. Para ello, los seguros de vida pueden ser también un impulso y una herramienta.

Contar con un seguro de vida aporta tranquilidad económica a los seres queridos del asegurado y a él mismo en caso de que ocurra alguna incidencia grave. Se trata de una herramienta que permite afrontar con garantías cualquier eventualidad, como un fallecimiento o una incapacidad permanente absoluta, al contar con una protección económica importante.

Así, en estos casos imprevistos, gracias a un seguro de vida es posible disponer de los ingresos necesarios para hacer frente al pago de un préstamo hipotecario, o los gastos que acarrea adaptar la vivienda en caso de producirse una situación de incapacidad, entre otros.

Según José Manuel Veiga, director de Seguros de Protección de BanSabadell Seguros, un seguro de vida “ofrece la tranquilidad de saber que pase lo que pase, una familia va a poder mantener el nivel de vida durante el tiempo necesario para readaptarse a la nueva situación«. Un aspecto especialmente importante “cuando existen deudas o un préstamo hipotecario”, añade este experto.

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Actualmente, en el mercado existen pólizas de vida que ofrecen un amplio abanico de coberturas. En el caso de Life Care de BanSabadell Vida, se incluyen los servicios de orientación médica las 24 horas sin límite, la opción de solicitar una segunda opinión médica internacional siempre que se necesite a través de diagnósticos contrastados, la atención por parte de un equipo de psicólogos o un asesoramiento personalizado sobre nutrición, alergias y alimentación infantil.

«El seguro de vida Life Care, además del fallecimiento, cubre la incapacidad permanente absoluta, ya sea por accidente o por enfermedad. Tras la experiencia vivida con la pandemia de la COVID-19, se hace indispensable disponer de un respaldo económico ante cualquier imprevisto que pueda surgir», destaca Veiga.

Además, un seguro de vida permite solicitar un anticipo del capital en caso de padecer enfermedades graves como, por ejemplo, cáncer de mama. Para el director de Seguros de Protección de BanSabadell Seguros, «es importante disponer de la cobertura de incapacidad permanente absoluta. Ante esta situación, el asegurado no podrá realizar trabajo remunerado alguno y además puede llevar implícitos ciertos gastos como los médicos o de adaptación de elementos del día a día como la vivienda o el coche».

¿Qué impuestos hay que pagar al cobrar un seguro de vida?

Los seguros de vida tienen un tratamiento fiscal diferente según quien sea el beneficiario. Si el tomador y el beneficiario son la misma persona, se tributa por el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF). En este caso tributan como rendimientos del capital mobiliario. Si se trata de personas diferentes, hay que tributar el dinero por el impuesto sobre sucesiones y donaciones (ISD), como donación.

La cantidad de impuestos a pagar varía de acuerdo a la cuantía que se cobre y según la razón que la motive

 

La cantidad de impuestos a pagar varía de acuerdo a la cuantía que se cobre y según la razón que la motive: no es lo mismo cobrar un seguro de vida por causas de incapacidad que por fallecimiento.

Así, la primera se declara por rendimientos de capital mobiliario: los primeros 6.000 euros a cobrar se someten a un tipo del 19%. A partir de esta cantidad y hasta 50.000 euros tributan por el 21%. De 50.001 euros en adelante, se aplica el 23%. En caso de fallecimiento, hay que tributar por el ISD. La cuantía varía según el grado de parentesco del beneficiario con el fallecido, su edad o si sufre alguna minusvalía.

“Un seguro de vida conlleva ventajas fiscales, ya que desgrava siempre que la póliza adquirida tenga las coberturas mínimas por fallecimiento o invalidez total o temporal”, apunta Carmelo Sierra, profesor de OBS Business School y consultor de Gestión del Cambio. Esta desgravación solo es posible si el seguro de vida está vinculado con la hipoteca. En este caso, está permitido desgravarse hasta el 15% de lo destinado a la compra de una vivienda sobre una base máxima de 9.040 euros, aunque la adquisición debió haberse realizado antes del 1 de enero de 2013, explica Veiga.

En el caso de los seguros de vida para autónomos, estos pueden incluir el pago de las primas en su declaración de la Renta hasta un máximo de 500 euros si el tomador y el beneficiario son la misma persona. Una serie de bonificaciones que, aunque relevantes, resultan insuficientes para el director de Seguros de Protección de BanSabadell Seguros. En opinión de Veiga, para incentivar la contratación de seguros de vida en España «se debería potenciar la deducción fiscal de las primas de los seguros. Además, las prestaciones de fallecimiento y de incapacidad deberían estar más bonificadas a nivel fiscal para el ISD y el IRPF, respectivamente».

Ante cualquier duda sobre la contratación de un seguro de vida, es recomendable contar con el asesoramiento del gestor de la entidad bancaria, que orientará sobre el producto que mejor responda a las necesidades de cada persona.

 

Fuente: www.abc.es

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