No conviene exceder los 30 años en el plazo de amortización de la hipoteca

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Las recomendaciones de los expertos establecen el máximo en los 30 años, aunque habitualmente en España no suelen pasar los 23 años aproximadamente. El asesoramiento es fundamental para gestionar la hipoteca y su amortización, teniendo en cuenta factores como el dinero destinado según los ingresos o la edad.

En España, los bancos suelen situar en los 75 años la edad máxima que puede tener el titular en el momento de terminar de pagar el préstamo. Con un ejemplo práctico, una persona que solicite una hipoteca para la compra de una vivienda por una cuantía de 200.000 euros y con un plazo de amortización de 23 años, referenciada al euríbor y con un diferencial del 0,99%, tiene que pagar una cuota mensual de 704,60 euros. Con este mismo ejemplo, pero con un plazo de amortización de 30 años, la cuota mensual es de 571,59 euros.

El sistema de amortización de una hipoteca

En la devolución del préstamo hipotecario, además, juega un papel clave el sistema de amortización que se aplique, ya que determinará la estructura de las cuotas mensuales. En la mayoría de las hipotecas firmadas en España se suele aplicar el sistema de amortización francés. Tal y como explica Paula Marín, especialista en hipotecas de Banco Sabadell de Marbella, este sistema consiste en que “el titular tiene una cuota constante, ya que todos los meses paga lo mismo. Sin embargo, al principio de la vida del préstamo paga más intereses y menos capital, aunque conforme van pasando los años esta situación se revierte. Esto ocurre porque el banco calcula los intereses conforme al capital pendiente. Como todos los meses se va pagando la cuota, la deuda va bajando y, por lo tanto, los intereses también”.

Amortización anticipada

El plazo de amortización de una hipoteca no es algo invariable. El titular puede solicitar cambiarlo a lo largo de la vida del préstamo. Esta amortización anticipada puede realizarse de dos formas: a través de una reducción de las cuotas o del plazo.

Antes de decidir amortizar una hipoteca, hay que tener en cuenta distintos elementos:

El coste. Es importante revisar detenidamente las condiciones del préstamo hipotecario para ver si existen penalizaciones por la amortización del capital pendiente a través de una comisión de amortización.

El tipo de interés. Hay ocasiones en las que es más rentable invertir el excedente de liquidez en otro producto antes que en amortizar la hipoteca.

La desgravación fiscal. Es preciso saber si llevando a cabo una amortización anticipada el titular podrá desgravarse algo en su declaración de la Renta. Las hipotecas que se hayan firmado antes de enero de 2013 cuentan con una desgravación del 15%, con un límite de hasta 9.040 euros por declaración.

Las necesidades financieras a corto y medio plazo del cliente. Podrían tener un coste incluso superior a la rebaja pactada en la hipoteca.

La reducción de liquidez del titular de la hipoteca. Puede suceder que al destinar capital a la amortización anticipada se esté limitando la reacción ante potenciales imprevistos futuros.

Entender los conceptos vinculados al proceso hipotecario, como el plazo o la amortización, es clave para tomar la decisión más acertada. Por ello, es fundamental contar con el asesoramiento de especialistas que guiarán al comprador según sus necesidades y sus circunstancias económicas.

 

Fuente: www.larazon.es

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